Remiendo casi-invisible

Hay prendas a las que se les tiene un cariño especial. Puede ser por pura comodidad, porque te encanta cómo te quedan o porque llevas tanto tiempo con ellas que forman parte de tu día a día y tus recuerdos y no estás dispuesto a renunciar a ellas.

Dejando al margen la sostenibilidad y las responsabilidades como consumidor, los motivos anteriores son más que suficientes para alargar la vida de nuestra ropa. Así que cuando descubrimos que una de las camisas de lino de Nacho estaba desgarrada en el bajo, no dudé en proponerle un remiendo semi-invisible para que la siguiera usando como ropa de trabajo.

En este primer trío de fotos os enseño el estado inicial, las primeras pasadas de hilo y una vez afianzados los dos extremos de la rotura.

¡Y este es el resultado final de mi remiendo casi-invisible! El hilo azul marino se camufla bastante bien y la zona ha ganado textura pero se aprecia poco de lejos.

Hubo un momento gracioso cuando revisaba la camisa por si había otros desgastes… Descubrí que ya tenía un remiendo anterior hecho por mí. No es tan discreto como el de ahora pero sí lo suficiente como para no haberme percatado de que estaba ahí desde el principio.

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