Pan de remolacha

¡Estoy dándolo todo con los panes! En casa intentamos que no nos falte el pan casero así que hago uno grandote de kilo y pico cada vez para rebanarlo y tenerlo siempre en el congelador. Aprovechando que teníamos remolacha decidí probar a darle aroma, sabor y color rosa a la última hogaza horneada.

Cosas que he aprendido de este pan:
1. El rosa chicle de la masa es muy chulo pero al usar remolacha cocida el color, sobre todo del interior, se viene abajo y gana matices amarillos.
2. La remolacha batida cuenta como líquido y hay que tenerlo en cuenta en las proporciones. Intenté que el pan tuviera un 70% de hidratación pero al sumar la remolacha a las cantidades usuales tuve que añadir más harina para que la textura fuera la adecuada.
3. Se puede usar cualquier recipiente de cocina como banetón para el segundo levado siempre que le pongas un paño enharinado bajo la masa.

Aunque comparto la experiencia no pongo la receta puesto que ha sido un experimento más que otra cosa. Si lo repito, intentaré controlar las cantidades y anotarlas para la posteridad.

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