Pollo con ras el hanout y arroz salteado

Esta es una de las recetas que se originan gracias a Carabiru. Probé el ras el hanout gracias a ella y desde entonces no me falta en casa esta mezcla de especias. Como cada ras varía en función de dónde lo compres, ya que su nombre hace referencia a la mezcla de lo mejor de la tienda, no tiene una composición exacta. El que ella me regaló incluía (y hablo en pasado porque ya lo acabé): cúrcuma, sal, semilla de cilantro, cayena, comino, pimienta negra y jengibre. También los hay con pimentón, nuez moscada o canela. Hay que tener en cuenta antes de usarlo el nivel de picante del ras el hanout porque de ello dependerá la cantidad a usar.

Uso esta mezcla de especias en varias recetas pero esta en concreto es una muy socorrida y que va fenomenal para llevar en tupper a una excursión o para hacer comida para un par de días.

Ingredientes para dos personas:

  • 120 g de arroz seco (60 por persona) (mejor si es basmati)
  • 2 filetes de pechuga de pollo (ó 1 muslo deshuesado)
  • sal
  • pimienta molida
  • aceite de oliva
  • 1 cebolla grande
  • 2 cucharaditas de ras el hanout
  • un poco de agua
  • 3-4 dientes de ajo
  • perejil

Elaboración:

No hay un orden de prioridades exacto pero yo comienzo la receta hirviendo el arroz en agua salada. Como irá salteado en el plato es fácil tenerlo ya hervido y enfriado para poder usarlo más adelante. Mientras se hace el arroz, cortar en tiritas finas la carne de pollo y salpimentar. En una sartén amplia, saltear con aceite la carne hasta que comience a dorarse. Para dos platos se puede poner toda a la vez pero si se prepara más cantidad es conveniente hacerlo en varias tandas para que se haga a fuego fuerte y no pierda temperatura ni la carne suelte agua. Reservar el pollo en un plato.

Cortar la cebolla a la juliana y poner en la misma sartén donde se ha salteado el pollo, para que coja todo el saborcito. Dejarla pochar hasta que se ablande, tapando la sartén para que no pierda mucha humedad. (Mientras, echar un ojo al arroz, que estará ya hecho. Sólo hay que escurrirlo y enfriarlo bajo un chorro de agua fría para cortar la cocción, que no se pase, y dejarlo ahí tranquilito.)

Cuando esté lista la cebolla, volver a poner la carne en la sartén y añadir una cucharada de ras el hanout por persona. Si es muy picante recomiendo poner sólo media. Tiempo hay de ir aumentando la cantidad si vemos que aún no se nos quema el paladar con cada bocado.

Remover todo, añadir un poquito de agua para que se forme salsita, volver a remover y tapar la sartén. Cocinar a fuego medio-bajo durante varios minutos para que se integren los sabores.

Si tiene mucha agua se puede dejar un poco más destapado para que se evapore pero os recomiendo no dejarlo muy seco ya que esa salsa luego empapa el arroz y está mucho más bueno. Cuando esté listo, emplatamos en una fuente la carne con la salsita de cebolla.

A continuación se puede coger una sartén limpia pero también podemos aprovechar la misma para saltear el arroz. Mientras se calienta un poco de aceite, picar los ajos y ponerlos a fuego medio para que se doren. Añadir el arroz que teníamos reservado y el perejil (lo suyo es perejil fresco picado pero el seco nos puede sacar de un apuro) y saltear a fuego medio-fuerte, removiendo continuamente. ¡Y ya está!

Por cierto, este tipo de arroz salteado se puede usar también para acompañar un curry. Es cómodo tener el arroz hervido previamente y en el último momento darle calor, con lo que se acelera la elaboración pre-acabo-de-llegar-a-casa-y-estoy-muerto-de-hambre.

Para emplatar, sólo hay que repartir el arroz y que cada uno se sirva por encima la cantidad de pollo con salsita que quiera. Contadme qué tal si os animáis a prepararlo. ^___~

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