Mermelada de naranja dulce

El los últimos años mi madre y yo estamos entrando de puntillas en el mundo de las mermeladas. Aunque hay buenísimas mermeladas y confituras en la tienda pero algunas no son demasiado fáciles de encontrar. No sé si por nuestra situación geográfica o porque a los mercados no les interesan pero aprovechando grandes cantidades de fruta de temporada hemos hecho nuestros pinitos en la mermelada de higo y ahora también en la de naranja dulce, que hemos hecho a cuatro manos. Mi madre hace una carne de membrillo de lujo desde hace años pero le sale taaaan bien, que en eso no me he animado a participar aún.

Os pongo en situación: fruta riquísima de los naranjos de uno de mis tíos, una receta inspiradora encontrada en Al calor del horno, instrucciones precisas y buenas recomendaciones de una receta de mermelada de naranja amarga procedente de Inglaterra, detalles de elaboración de la mejor naranja confitada que he probado nunca… Juntas todo eso, le pones ganas y obtienes un resultado delicioso y sorprendente.

Creo que más de una vez he reconocido que no me gustan los dulces demasiado dulces así que los primeros ataques a la mermelada han sido poniéndola sobre paté y tostadas de aceite de oliva… y me ha encantado. Tengo pendiente combinarla algún bizcocho, probarla con crema de queso el día que me tome una pastilla de lactasa o usarla como salsa para alguna carne. ¡Se me ocurren muchas formas de disfrutarla!

Ingredientes para rellenar unos 5 botes pequeños:

  • 800 gramos de naranjas peladas y limpias
  • 3 naranjas más
  • 1 limón
  • 400 gramos de azúcar blanquilla

Elaboración:

Con un cepillo para frutas y verduras (¿que no tenéis? ya estáis tardando en correr al todo a cien a por uno), limpiar las 3 naranjas y el limón. Secarlas bien hasta que brillen como un diamante y con un pelador, sacar todas las tiras de piel que podamos, poniendo cuidado de no llevarse la pielecilla blanca. Cortarlas en juliana para que queden tiras finitas. Llenar de agua un cazo y ponerlo al fuego. Cuando arranque a hervir, echar las pieles de naranja y de limón y una vez que arranque de nuevo el hervor, cocer 10 minutos. Colar las pieles y refrescar bajo el grifo. Reservar. (Si veis mucho tropezón en mi mermelada es que mi madre y yo somos un poco brutas y cogimos las naranjas y el limón más grandes que había en el frutero. Eso sí, las más bonitas también eran).

Hacer el zumo de las cuatro piezas de fruta que habíamos pelado y reservar. Mientras, pelar naranjas y limpiarlas muy bien hasta alcanzar los 800 g de fruta. Cortarlas en trozos pequeños y ponerlas en una cacerola amplia. Añadir las pieles escaldadas, el zumo de las tres naranjas y el limón y el azúcar.

(Si no hay tiempo de hacer todo el proceso, en este punto puede dividirse la elaboración, haciendo todo lo anterior por la noche y la cocción y preparación de los botes a la mañana siguiente).

Cocer a fuego medio hasta que alcance la consistencia de mermelada, removiendo de vez en cuando (seguro que hay trucos para ver si está ya la mermelada, o tiempos precisos de cocción pero para qué os voy a mentir, lo hicimos a ojo). Si se forma un poco de espuma es conveniente ir retirándola. Mientras se cuece la mermelada, esterilizar los botes que vayamos a usar para conservarla, poniéndolos en una olla con agua e hirviéndolos durante al menos 15 minutos. (Para que no traqueteen puede ponerse un paño limpio al fondo).

Verter la mermelada en caliente, llenando los tarros hasta el borde evitando las ganas de meter la cuchara y probarla ya. Cerrar bien, ponerlos bocabajo hasta que se enfríen y guardarlos en un lugar fresco y sin luz.

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