Bizcocho de limón y tomillo

Una de las novedades de los últimos meses del año ha sido descubrir que mi hermano ya no es el único intolerante a la lactosa de la familia y que me he sumado al club. Así que si ya antes todas las recetas se hacían con leche sin lactosa cuando estaba él ahora es una norma inquebrantable. Aún así, intento hacer elaboraciones que no necesiten nada de leche en su preparación, como este bizcocho de limón y tomillo. La receta del bizcocho ya la tenía por aquí pero el usar una infusión de tomillo para regarlo fue un descubrimiento hecho merendando en la calle en buena compañía. El conjunto es de un sabor delicadísimo y la textura de lo más tierna y jugosa.

Ingredientes para un bizcocho pequeño:

  • 2 huevos medianos
  • 60 g de aceite de girasol
  • 1 limón mediano (ralladura y zumo)
  • 100 g de azúcar
  • 150 g de harina
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1/4 cucharadita de sal fina
  • 1 cucharadita de tomillo seco para infusionar

Elaboración:

En un bol mediano, batir ligeramente los huevos, el aceite, la ralladura y el zumo del limón. Añadir el azúcar y volver a mezclar hasta que se hayan disuelto los granos.

Tamizar la harina, la levadura y la sal sobre la mezcla anterior y remover lo justo para que se integre. Dejar reposar la masa mientras se calienta el horno.

Precalentar el horno a 190 ºC – 200 ºC. Engrasar y enharinar un molde para bizcocho y volcar la masa en él. Hornear hasta que haya subido y esté ligeramente dorado. Si se comienza a dorar pero aún no está hecho por dentro (comprobar pinchando con un palillo en la parte central), cubrir con papel de aluminio y hornear un poco más. (No controlé el tiempo. Si lo vuelvo a hacer estaré más atenta y edito la entrada.)

Tras sacarlo, dejar enfriar dentro del molde sobre una rejilla metálica unos minutos. Mientras, en media taza de agua hacer una infusión con el tomillo. Desmoldar el bizcocho y regar con la infusión por encima (aunque igual es mejor idea introducir la infusión con una jeringa).

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