Dentro de unas semanas Rosa y José Mª dejarán de ser novios para ser mucho más. Rosa y yo somos amigas desde los siete años (ay, cómo pasa el tiempo) y por nuestras vidas han pasado clases, cumpleaños, escenarios, acampadas y ahora también bodas compartidas. Al ir creciendo, tus amigas de la infancia recorren sus propios caminos pero seguir teniendo contacto con ellas y poder compartir momentos tan importantes como el que ocurrirá el próximo abril es algo de un valor incalculable.
 


 

La tarjeta de invitación a su boda comenzó como un encargo pero se ha convertido en mi regalo para ellos. Una ilustración en la que se les ve sonrientes y felices juntos y el diseño de una tarjeta que estoy segura, modestia aparte, encantará a todo el que la reciba.

Estas cosas, como siempre, son infinitamente más bonitas en la realidad que en fotografía. La textura y color del papel, el brillo de la tinta… A veces da rabia no poder transmitir todos los detalles y el cariño con que está hecho pero casi mejor así, que quien tenga la tarjeta en la mano pueda disfrutar la experiencia completa.
 


 

Nos vemos en abril, pareja. ♥

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