La colección de infusiones

No están todas las que son, porque he de confesar que mi despensa de infusiones es amplia, pero sí que es una buena forma de tener a mano los tes y brebajes más cotidianos a la vista. Para ello, entre Nachetz y yo fuimos guardando botes de vidrio de tamaño mediano (son perfectos porque caben […]

No están todas las que son, porque he de confesar que mi despensa de infusiones es amplia, pero sí que es una buena forma de tener a mano los tes y brebajes más cotidianos a la vista. Para ello, entre Nachetz y yo fuimos guardando botes de vidrio de tamaño mediano (son perfectos porque caben unos 100 g de té en cada uno) y preparamos unas baldas blancas (gracias, Ikea) donde colocarlos.

Para unificar, pintamos las tapas en negro mate y mi compañero me buscó unas pegatinas súper molonas donde escribir con rotulador blanco los nombres y los tiempos de infusión. Es un sistema práctico y además, vistoso.

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